MAYO

Pindal, Loja

Orgulloso del fruto de su trabajo, el pindaleño camina por las calles, cansado y con su sombrero empapado de sudor, se sienta en el parque a la sombra de una mazorca tan grande como sus sueños, conversa con sus compadres antes de llegar a casa y recibir el amor de su familia, que es el motor para la nueva jornada.

Luis Miguel Cisneros

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